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En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, entrevistamos a la Dra. Magaly Blas, destacada investigadora de nuestra casa de estudios.

Un proyecto que empezó en 13 comunidades rurales de la Amazonía se ha expandido a 114 comunidades entre Perú y Colombia, gracias al aporte de Grand Challenges Canada, el BID y Concytec. A la fecha, no solo ha permitido reducir la muerte neonatal, sino también que los bebés de zonas rurales sean inscritos ante el Estado y dejen de ser invisibles.

Cuando la doctora y científica de la Universidad Peruana Cayetana Heredia (UPCH), Magaly Blas, se encontraba investigando el impacto de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en las comunidades indígenas de la selva peruana se percató de otro gran inconveniente: las gestantes daban a luz a sus hijos en sus casas y sin los cuidados mínimos.

Aquello que pudo quedar como una observación en su cuaderno de apuntes se convirtió en un problema que ella quiso solucionar de inmediato y que no tardó en llevarlo a la práctica por una sola razón: estaba convencida que en el momento más feliz de sus vidas las mujeres no debían estar en peligro latente de muerte.

“Coincidió que, mientras estaba realizando esa investigación, estaba embarazada y ello me generó una preocupación adicional, yo iba a dar a luz en condiciones buenas, pero muchísimas mujeres no tenían esa oportunidad pues un centro de salud estaba a 6 u 8 horas de distancia”, indica.

Así nació el programa “Mamás del Río”, como un piloto de dos años que contó con el financiamiento de la ONG Grand Challenges Canada y de Concytec y se implementó en 13 comunidades rurales de Loreto.

Método de labor

Blas detalla que el programa busca que las gestantes aprendan y reciban prácticas esenciales para el recién nacido, el corte del cordón umbilical de forma sanitaria, el contacto piel a piel, el consumo inmediato de calostro, el pesaje del bebé y la inscripción de este ante el Estado para que cuenten con su Documento Nacional de Identidad (DNI).

“También generamos un control prenatal de la gestante y en caso de complicaciones informamos a las autoridades de salud de forma oportuna para que las atiendan”, aseguró.

El engranaje del programa está adaptado y concientizado a que el 80% de las gestantes de las zonas rurales de esta parte del país dan a luz en sus hogares, por lo que se capacita a las parteras locales y se establece un agente comunitario por zona, el cual está encargado de llevar toda la información de las nuevas gestantes y su estado de salud en un sistema informático, así como del bebé en sus primeros meses de vida, como si fuese un censor oficial.

Desde el 2017, y gracias a su éxito, “Mamás del Río” se ha expandido en las riberas de los ríos Marañón, Ucayali, Amazonas y Putumayo, que involucran a 114 comunidades ubicadas en cinco distritos de Perú y dos de Colombia. Todas en las zonas rurales de la Amazonía

“Hemos recibido financiamiento para que nuestro alcance sea mayor, y gracias al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ingresamos a Colombia”, detalla Blas.

 

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Resultados preliminares

En estos seis años de labor, los primeros resultados son auspiciosos. El porcentaje de cero daños en el cordón umbilical ha pasado de 60% a 75%; de 10% de recién nacidos que eran puestos piel a piel con mamás la cifra ha subido a 55%, una práctica recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También los recién nacidos que reciben calostro en sus primeros días de vida pasaron de 40% a 85% y los que fueron pesados al momento de nacer del 30% al 80%.  

Se deben añadir los kits de partos otorgados: mantas limpias, tijeras esterilizadas; además de tablets y celulares para los agentes comunitarios, quienes debían llevar la información día a día en sus comunidades.

En el 2022 se contará con data oficial de los resultados, año en el que también el programa culminará oficialmente. Blas y compañía (más de 200 personas involucradas) tienen confianza en que el Perú el Gobierno Regional de Loreto, a través de su Dirección Regional de Salud, haga suyo el programa y lo expanda; y que otros gobiernos regionales de la Amazonía hagan lo propio. 

“Queremos que tomen el programa y sea parte del Estado. Este sueño ha involucrado a miles de personas que han aprendido y contribuido a que mujeres y bebés sean parte de partos saludables y con menos riesgo de desenlaces fatales. Este problema no solo afecta a Perú, sino también a otros países. Deseo que pueda ser replicado en toda la Amazonía”, finaliza Blas, una científica de 42 años que vio un problema y no se quedó tranquila. *