tabaco
Sostiene psiquiatra del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud Mental de la Universidad Cayetano Heredia

 

Consumir tabaco y alcohol sin tener control puede ser el inicio del deterioro de la salud mental, porque nadie sabe exactamente si es propenso a padecer de adicción u otras enfermedades. Lo que comienza como una incursión en esos hábitos de beber y fumar por presión social o cultural, puede convertirse en un grave problema para el individuo y afectar a la familia, sostuvo el doctor Luis Matos, psiquiatra del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud Mental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

El doctor Luis Matos explicó sobre la base de su experiencia en lo relacionado con el alcoholismo, que hay personas que no saben controlarse y lo que empieza con una copita aumenta después su consumo sin siquiera ser completamente conscientes que van camino a convertirse, finalmente, en adictos.

“No olvidemos que el alcohol es la sustancia tranquilizante más poderosa que existe. Desgraciadamente por predisposición genética, por la presión social, cultural se ingresa a ese mundo del alcoholismo y se da el caso que el enfermo no es consciente de lo que padece y cree tener absoluto control de su situación mental”, nos comenta el Dr. Matos.

Asimismo, puntualizó de lo que se conoce como uso episódico, que es cuando implica tomarse una copa de vino alguna vez, como, por ejemplo, en alguna fiesta. Mientras que con el abuso sucede cuando la persona está en la etapa de perjudicar su salud y alterar sus quehaceres diarios como “llegar tarde al trabajo o bajar su rendimiento”.

Sostuvo que llega el momento en que el adicto ya no puede controlar su vida y tendrá trastornos emocionales, psicológicos y físicos. Requiere entonces que la familia lo rescate y que procuren hacerle tomar conciencia, sin embargo, en ese pasaje de la adicción muchos enfermos no tienen conciencia de la enfermedad, ya están esclavizados y requieren ayuda profesional.

En los casos de alcoholismo, recomendó que como primer punto a considerar es entender que la adicción es una enfermedad, que no se trata de “una categoría moral” y que de nada sirve ni contribuye para recuperar al enfermo, insultarlo, agredirlo verbalmente porque eso solo genera más rechazo, “hay que pensar en términos médicos no en términos éticos”.

También señaló que los adictos, al no consumir alcohol u otra droga, pueden presentar lo que “se conoce como síndrome de abstinencia. Empiezan a sudar, tienen taquicardia, apetencia terrible por el alcohol y llegado el caso pueden hasta convulsionar. Por lo que necesita ser atendido profesionalmente, aplicarle medicamentos y quizás hospitalización, además de someterlo a exámenes para ver cómo está su organismo”.

Añadió que en este tipo de problemas es muy importante la participación de la familia o de su entorno que lo quiere, que se involucren en el tratamiento y que siga las recomendaciones del médico especialista.

Para finalizar, el doctor Matos exhorto que es importante y necesario enseñarle a la niñez de lo nocivos, peligrosos que son el alcohol, tabaco y otras drogas. Y recomendó tener en cuenta a entidades como Alcohólicos Anónimos y Al-Anon, dos comunidades con suma experiencia con pacientes de adicción.